Los Años ´30 (1930-1940): Contexto histórico internacional

    El ciclo expansivo de los años ´20 fue interrumpido bruscamente a raíz de la crisis desencadenada por la caída de la Bolsa de Nueva York en octubre de 1929, acontecimiento que se conoce con el nombre de The Wall Street Crash o derrumbe de la Bolsa de Nueva York. Se instalaron en el ambiente el pesimismo y la desesperanza que caracterizaron el período de los ´30.

Notas publicadas en los periódicos anunciando The Wall Street Crash o el derrumbe de la Bolsa de Nueva York.

    Entre los años 1930 y 1932 tuvo lugar la Gran Depresión. La crisis bursátil desencadenó una crisis económica en el sistema capitalista internacional de una gravedad nunca experimentada hasta entonces, lo cual arrastró a bancos -ya que la gente retiró rápido sus ahorros -, industrias y en general a todos los sectores económicos.

     Las consecuencias sociales de la crisis golpearon en particular a los asalariados que, en cifras nunca vistas antes, perdieron sus empleos, sus ahorros y muchos, también sus viviendas. La vida de millones de personas se vio afectada por el fenómeno del desempleo: en 1932, un 30% de la población de los Estados Unidos y un 45% de la de Alemania no tenía trabajo ni posibilidades de conseguirlo en el mediano plazo.

     Las largas colas de desocupados en busca de alimento, o durmiendo en las calles cubiertos con cartones y papeles de diario, fueron una escena habitual de la primera parte de la década de 1930.

Desempleados haciendo largas colas en búsqueda de alimento

El presidente Herbert Hoover (1929-1933) cargó con el desprestigio de haber gobernado, sin éxito, durante la crisis. Los refugios precarios donde vivían los desocupados eran conocidos como Hoovervilles, y los diarios con que se cubrían para mitigar el frío, como las “Mantas Hoover”.

Una de las Hoovervilles

    La crisis norteamericana pronto se transformó en una crisis mundial. Los países europeos se vieron perjudicados por la suspensión de los créditos que recibían de los Estados Unidos. Esto actuó como detonante de las quiebras bancarias en varios países europeos, como Alemania y Austria. Al mismo tiempo, los países que basaban su economía en la exportación de alimentos y materias primas, como la Argentina, vieron caer en picada sus productos.

    Las soluciones no eran posibles dentro del marco de la economía liberal clásica, es decir, confiando en la capacidad del mercado para restablecer el equilibrio. El economista británico Keynes fue uno de los teóricos que expuso con mayor firmeza su convicción de que, para que el régimen capitalista sobreviviera, los estados debían diseñar políticas de control y planificación económicas. Su modelo, que se generalizó después de la Segunda Guerra Mundial.

    Por otra parte, en los años ´30, el creciente descontento de los alemanes hizo que Adolf Hitler tomara el control del país en 1933 con un apoyo de la población sin precedentes. Alemania dejó de lado la República de Weimar y se convirtió en un Estado totalitario al igual que la Italia de Benito Mussolini y la URSS de Josef Stalin. Alemania se empieza a desarrollarse nuevamente, la economía se relanza con el impulso que le da la industria y la inversión del Estado en infraestructuras

    El Imperio Japonés se consolidaba en Asia, afectando los intereses de Europa y EE.UU., especialmente en el Pacífico. Japón crea un «Imperio títere» en China bajo el nombre de Manchukuo o Manchuria.

    Gran Bretaña mantuvo su sistema político prácticamente inalterable, al contrario que Francia, que no logró consolidar una organización político-social fuerte.

    Rusia, que entre tanto se había transformado en la URSS, fue escenario de hambrunas endémicas, represión política y la Gran Purga.

    El colapso de la República y la Guerra Civil Española desangró a España, la convirtió en un Estado totalitario y sirvió de preámbulo a la gran guerra que estaba por venir en el continente.

    En Estados Unidos, el presidente Franklin Roosevelt lideró la recuperación económica del país tras la crisis provocada por la gran depresión de 1929. Su política económica “New Deal” consistió en estimular el gasto público mediante inversión en infraestructura. Durante sus primeros años de gobierno ejecutó todo tipo de proyectos, como hidroeléctricas, carreteras, escuelas y demás obras públicas, modernizando significativamente el país. La política llevada por el presidente Franklin D. Roosevelt cambió el país mediante una revolución, como él mismo expresó: “si es una revolución, ella es pacifica, llevada a cabo sin violencia, sin el derrumbe del imperio de la ley y sin la negación del derecho equitativo de todo individuo o clase social” (palabras del mismo Franklin D. Roosevelt escritas en su libro “The test of our progress”, en castellano “En Marcha”).

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